Me encanta tener pinta de chicote. Soy una especie de "bear" a lo bollo. Ancha de huesos y divinamente oronda. Adoro la pluma, las plumas, las bollos con pinta de bollo.
Pero ah, desgraciada de mí: yo que siempre he podido vestirme razonablemente a mi gusto a pesar de mis anchuras, ya que total, unos vaqueros y una camiseta se encuentran en cualquier tienda en modelos de chico, ahora estoy pasándolas canutas para encontrar qué ponerme.
Creedme que no es lo mismo ser gorda que estar preñada. Y ya es la hostia ser una gorda que está preñada.
Los vaqueros normales aprietan en la panza, por muy grandes que sean, y las camisetas son cortas, no acaban de cubrir el iglú que me está saliendo aquí enmedio: me veo abocada a buscar ropa en las secciones de premamá, porque las secciones de prepapá sorprendentemente no existen.
Horror. La ropa de premamá es ropa de mujer, mas bien demasiado femenina para mi gusto, con canesús, farolillos, volantitos, ositos, colorcitos pastel, y lo que es aún más desesperante: es pequeña, ya que de tod@s es sabido que las mujeres nunca pasan de la talla 46 -en el peor de los casos-.
De modo que llevo un par de fines de semana mendigando por esas tiendas algo que no me quede mal, que me entre, que no me apriete, y que no me haga parecer un carro de caballos estilo imperio.
Pero... oh, fabricantes de ropa, diseñadores de moda, estilistas, no me vais a joder del todo: sigo pudiendo hacerme la cresta.
12 de octubre de 2008
malos tiempos para mi pluma
7 de octubre de 2008
la experiencia más friki jamás vivida
Mi cuerpo se esta reorganizando por dentro. Mis bultos cambian de ubicación y de consistencia. A veces incluso me parece sentir como cuando los del piso de arriba recolocan todos los muebles del comedor, pero dentro de mí.
Noto perfectamente como el inquilino se aloja a la izquierda, a la derecha o abajo de mi vientre obligado por la gravedad, por mis posturas de dormir o de estar sentada. Se mueve, y ya no se me olvida nunca que no viajo sola.
No se si es por desagrado o por placer, se mueve cuando hay música, o cuando nota una mano quieta sobre la bóveda de su casa. Creo que se come mi comida. No gano peso y estoy cansada, a pesar de zampar cosas energéticas y suculentas.
Pero sobre todo, mi buen humor mueve montañas. Seguro que es su buen humor el que me mueve a mi y me hace mover montañas.
Me pilota un enano. Es la sensación física más friki jamás vivida.
12 de septiembre de 2008
de frente y de perfil
Yo no es que tenga mal tipo, lo que pasa es que mi belleza física está mal ubicada en el tiempo, siempre lo he tenido claro.
Lo llevé bastante mal hasta superada la treintena (qué bien vienen los años para despejar la cabeza), y hasta incluso he llegado a mostrar con orgullo mi estilo Rubens por playas de dudosa reputación.
Al quedarme embarazada la verdad es que no pude evitar imaginar qué clase de pinta tendría una venus de Rubens gestante, y empecé a impacientarme por la metamorfosis.
Ahora contemplo mi error. Las venus de Rubens preñadas sufrimos una regresión temporal añadida, que ubica nuestra belleza en plena prehistoria.
Hay que joderse... las buenas mozas no lucimos ni el embarazo.
(me crucé el miércoles en el iKea con un hombre cuarentón, bajito, barbudo y con pinta de intelectual que llevaba una camiseta negra con la Venus de Willendorf serigrafiada. Mira, tener fans siempre anima)
26 de agosto de 2008
el inquilino discreto
Lo tengo realquilado en la habitación mas caliente. Sin dar un ruido me va ganando centímetros y sin hacerse notar me acompaña.
Creo que baila mientras duermo y el resto del tiempo mira por la cerradura discretamente.
Vive aquí y también está esperando algo.
22 de julio de 2008
Siempre he resumido lo que soy por lo que siento, de modo que básicamente a veces soy la parte de dentro de un abrazo y otras veces la parte de fuera. Una cosa u otra, cíclicamente.
Siempre hasta hace poco...
...porque desde que existes soy algo mucho más alucinante: soy una cosmonave, o un batiscafo, o quizá Mazinger Z...
9 de julio de 2008
Ya verás
Viene el viento, agita la rama y te caes a la tierra, o el pájaro se te come y te caes a la tierra, o sales de un sobrecito y yo misma te pongo en un algodón húmedo y luego en la tierra. Es igual.
Y llueve mogollón, o caes en el trozo de tierra justo, o los astros confluyen nosecomo de bien. Da lo mismo.
El caso es que te lo vamos a contar todo, te lo vamos a enseñar todo y te lo vamos a dar todo.
Y lo mucho que nos vamos a reir :-)
Ya verás.
22 de mayo de 2008
Los veo. Amarillo anaranjado, redonditos, relucientes entre las hojas. Me acerco a la valla y el aire se convierte en un agujero espacio-temporal cuando la salto. De repente tengo doce años. Me fabrico una falda con la camiseta y la cargo con los nísperos que voy hurtando del huerto del vecino, en una suerte de funambulismo me subo a los árboles para poder alcanzar las mejores frutas y las delgadas ramas se rinden a mi gula.
La fruta es de quien la caza y además esta gente viene poco: para el sábado se habrían madurado en exceso y caído del árbol -me convenzo de la conveniencia de mi delito-.
Regreso a traves del agujero espacio-temporal, y ya en casa, cada vez que me como uno de esos nísperos, vuelvo a tener la misma edad que cuando los cacé. Nadie sabe que he descubierto el elixir de la eterna juventud, y se sirve en cómodas dósis amarillo-anaranjadas.
En primavera soy indecentemente rica.
20 de mayo de 2008
Me despierto pensando en tí, igual que te he soñado durante horas. Me dejas sensaciónes raras de nostalgia de lo que aún no ha sucedido, de incertidumbre de lo que quizá nunca suceda, de pequeña esperanza porque, de alguna manera, estás en mi vientre quizá esperando el momento.
Pienso en voz alta que es innegable que tengo mucha menos paciencia que tu, y sigo recogiendo para tí las flores del año que viene.
19 de mayo de 2008
Antes creía en las cosas buenas a pies juntillas, sin necesitar demostración, con la seguridad aplastante que da la fé, por el mero hecho de sentirlas buenas. Pero eso se acabó.
No se exactamente cuando se acabó. Quizá por deformación profesional, porque he acabado liada en actividades bastante empíricas, o tal vez sencillamente porque la edad vuelve correosa a la gente, y también a mi.
A pesar de eso, es una suerte comprobar que las cosas que siempre he tenido como buenas de manera intuitiva, casi siempre resultan serlo también atendiendo a las evidencias palpables.
Por ejemplo los amigos. Grandes o pequeños, directos o colaterales, de toda la vida o conocidos de la cola del pan, que van dejando el rastro de los buenos ratos por toda la casa, como caracoles domingueros.
7 de mayo de 2008
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