18 de noviembre de 2008

el cachorro de oso de peluche

Me propuse no volver a postear nada hasta que tuviese algo que contar fuera de los meses excepcionales por los que paso. No hay manera.
Y además cada día mas ñoña...
Solo me apetece hablar del cachorro que esperamos, supongo que porque pocas cosas más allá de él y su otra madre me importan realmente. Y no soy egoísta ni insolidaria: son las hormonas.
Esta sensación lo llena todo físicamente. Cada día me tengo que sentar un poco mas lejos del borde de la mesa, la beso desde más distancia y lo paso peor para calzarme. Intento hacer mis cosas obviando que hay algo que se revuelve dentro de mi. Cuando tengo ocasión, paso los ratos mirando mi barriga que cobra vida y se mueve de manera evidente a la vista, como un saco con un gato dentro. Alucino y pienso si él es consciente también de las cosas que yo hago, si me escucha hablar o tiene menos espacio para moverse cuando acabo de comer, o se aburre de notar mis latidos.
Ella le susurra historias sobre osos de peluche a traves de mi ombligo, convencida de que ese es el conducto adecuado para dirigirse a él.
Creo que él también pega su oreja por dentro para escucharla mejor. Seguro que no entiende nada, porque aún no sabe qué son los osos de peluche. Ni siquiera sabe que vive dentro de uno de ellos.

23 de octubre de 2008

Me pregunto si estos archivos que estan alojados nosedonde estarán disponibles para consultar desde la web dentro de unos años. Quizá continúe escribiendo de vez en cuando y así no pierda el vínculo de mi propio blog, o puede que me desligue un dia y acabe ignorando como acceder a todo esto.
Le doy vueltas más que nada porque tal vez te hará gracia leer mis cosas, o tal vez burlarte con tus amigotes de las tontadas que escribía tu madre...

Yo de mis padres tengo poca cosa guardada. Alguna foto, pero nada que hayan escrito, y mucho menos manuscrito. De mi madre, eso si, tengo cosas que ha cosido. Cada cual va dejando su obra a su manera, supongo.

He traspapelado un álbum que era de mi abuela, con cromos de animales que venían en las tabletas de chocolate. Era tendera cuando las tabletas de chocolate se vendían por onzas, y casi siempre se quedaba el cromo. Era un album precioso con las tapas de cartón piedra y los cromos en relieve. Una pena.
Pero tengo su reloj de pared. Solo funciona si se le mueven expresamente las manillas, aunque al llegar a los cuartos y a las horas suena exactamente igual que siempre. Estoy segura de que con ese sonido mi abuela me habla y observa mi vida cada vez mas dispar de la suya desde la esfera blanca.

Tendré que explicarte nuestras cosas como si fuesen Las Mil y Una Noches, sin documentos gráficos, sin recuerdos palpables, al estilo sesgado de mi memoria lunática.

Y ojalá tú también recibas el don de la imaginación.

16 de octubre de 2008

monotema

El Greco

Napoleón

Yo

O la solemnidad de mirar de frente y con la mano puesta encima de la panza.

Y ya veremos como convenzo después a J de que fuera del fútbol y de la tripa de la madre, pegar patadas no está bien.

Que siga... que siga... que siga...

12 de octubre de 2008

malos tiempos para mi pluma

Me encanta tener pinta de chicote. Soy una especie de "bear" a lo bollo. Ancha de huesos y divinamente oronda. Adoro la pluma, las plumas, las bollos con pinta de bollo.

Pero ah, desgraciada de mí: yo que siempre he podido vestirme razonablemente a mi gusto a pesar de mis anchuras, ya que total, unos vaqueros y una camiseta se encuentran en cualquier tienda en modelos de chico, ahora estoy pasándolas canutas para encontrar qué ponerme.

Creedme que no es lo mismo ser gorda que estar preñada. Y ya es la hostia ser una gorda que está preñada.

Los vaqueros normales aprietan en la panza, por muy grandes que sean, y las camisetas son cortas, no acaban de cubrir el iglú que me está saliendo aquí enmedio: me veo abocada a buscar ropa en las secciones de premamá, porque las secciones de prepapá sorprendentemente no existen.

Horror. La ropa de premamá es ropa de mujer, mas bien demasiado femenina para mi gusto, con canesús, farolillos, volantitos, ositos, colorcitos pastel, y lo que es aún más desesperante: es pequeña, ya que de tod@s es sabido que las mujeres nunca pasan de la talla 46 -en el peor de los casos-.

De modo que llevo un par de fines de semana mendigando por esas tiendas algo que no me quede mal, que me entre, que no me apriete, y que no me haga parecer un carro de caballos estilo imperio.

Pero... oh, fabricantes de ropa, diseñadores de moda, estilistas, no me vais a joder del todo: sigo pudiendo hacerme la cresta.

7 de octubre de 2008

la experiencia más friki jamás vivida

Mi cuerpo se esta reorganizando por dentro. Mis bultos cambian de ubicación y de consistencia. A veces incluso me parece sentir como cuando los del piso de arriba recolocan todos los muebles del comedor, pero dentro de mí.

Noto perfectamente como el inquilino se aloja a la izquierda, a la derecha o abajo de mi vientre obligado por la gravedad, por mis posturas de dormir o de estar sentada. Se mueve, y ya no se me olvida nunca que no viajo sola.

No se si es por desagrado o por placer, se mueve cuando hay música, o cuando nota una mano quieta sobre la bóveda de su casa. Creo que se come mi comida. No gano peso y estoy cansada, a pesar de zampar cosas energéticas y suculentas.

Pero sobre todo, mi buen humor mueve montañas. Seguro que es su buen humor el que me mueve a mi y me hace mover montañas.

Me pilota un enano. Es la sensación física más friki jamás vivida.

12 de septiembre de 2008

de frente y de perfil

Yo no es que tenga mal tipo, lo que pasa es que mi belleza física está mal ubicada en el tiempo, siempre lo he tenido claro.

Lo llevé bastante mal hasta superada la treintena (qué bien vienen los años para despejar la cabeza), y hasta incluso he llegado a mostrar con orgullo mi estilo Rubens por playas de dudosa reputación.

Al quedarme embarazada la verdad es que no pude evitar imaginar qué clase de pinta tendría una venus de Rubens gestante, y empecé a impacientarme por la metamorfosis.

Ahora contemplo mi error. Las venus de Rubens preñadas sufrimos una regresión temporal añadida, que ubica nuestra belleza en plena prehistoria.

Hay que joderse... las buenas mozas no lucimos ni el embarazo.

(me crucé el miércoles en el iKea con un hombre cuarentón, bajito, barbudo y con pinta de intelectual que llevaba una camiseta negra con la Venus de Willendorf serigrafiada. Mira, tener fans siempre anima)

26 de agosto de 2008

el inquilino discreto

Lo tengo realquilado en la habitación mas caliente. Sin dar un ruido me va ganando centímetros y sin hacerse notar me acompaña.
Creo que baila mientras duermo y el resto del tiempo mira por la cerradura discretamente.

Vive aquí y también está esperando algo.

22 de julio de 2008

Siempre he resumido lo que soy por lo que siento, de modo que básicamente a veces soy la parte de dentro de un abrazo y otras veces la parte de fuera. Una cosa u otra, cíclicamente.

Siempre hasta hace poco...

...porque desde que existes soy algo mucho más alucinante: soy una cosmonave, o un batiscafo, o quizá Mazinger Z...

9 de julio de 2008

Ya verás

Viene el viento, agita la rama y te caes a la tierra, o el pájaro se te come y te caes a la tierra, o sales de un sobrecito y yo misma te pongo en un algodón húmedo y luego en la tierra. Es igual.
Y llueve mogollón, o caes en el trozo de tierra justo, o los astros confluyen nosecomo de bien. Da lo mismo.

El caso es que te lo vamos a contar todo, te lo vamos a enseñar todo y te lo vamos a dar todo.

Y lo mucho que nos vamos a reir :-)

Ya verás.

22 de mayo de 2008

Los veo. Amarillo anaranjado, redonditos, relucientes entre las hojas. Me acerco a la valla y el aire se convierte en un agujero espacio-temporal cuando la salto. De repente tengo doce años. Me fabrico una falda con la camiseta y la cargo con los nísperos que voy hurtando del huerto del vecino, en una suerte de funambulismo me subo a los árboles para poder alcanzar las mejores frutas y las delgadas ramas se rinden a mi gula.
La fruta es de quien la caza y además esta gente viene poco: para el sábado se habrían madurado en exceso y caído del árbol -me convenzo de la conveniencia de mi delito-.
Regreso a traves del agujero espacio-temporal, y ya en casa, cada vez que me como uno de esos nísperos, vuelvo a tener la misma edad que cuando los cacé. Nadie sabe que he descubierto el elixir de la eterna juventud, y se sirve en cómodas dósis amarillo-anaranjadas.
En primavera soy indecentemente rica.