En los pueblos se sigue usando el reality show original para entretenerse, y por eso no dijimos nada a nadie cuando mi padre estaba en el hospital: para que no se pasasen el puto día llamando a la puerta de casa para interesarse (chafardear) por él y nos dejasen dormir un rato.
Cuando la cosa se puso chunga avisamos a sus primas, la familia más cercana que tenía, para evitar malos rollos posteriores, aún sabiendo que íbamos a salir en los carteles. Se presentaron a las once y media de la noche dos de ellas y el marido de la tercera -visiblemente chispao- echándome la bronca por no decir nada y no pararon de bajar la sábana (que yo no paraba de subir) para flipar una y otra vez con su deplorable y desagradable desmejoría física. Qué asco de tías. Mi padre casi en coma hizo de domador de tigres y silenciosamente consiguió que no las enviara a la mierda.
Al decirle a mi hermano que mi pareja venía de camino me respondió con un "¿pá qué?", al que respondí con un "porque me quiere y quiere estar conmigo ahora", y no se me ocurrió preguntarle qué narices hacía su mujer lloriqueando alli cuando solo accedía a ver a mis padres en días señalados, viviendo a tres calles de distancia de su casa.
Lo más fácil fué hacer comprender al personal del tanatorio -recién estrenado- de mi pueblo que no queríamos actos con curas, aunque no conseguimos evitar la imaginería católica por falta de estoc. Lo complicado fué tener que dar explicaciones a cientos de personas de porqué no habría funeral. Lo hubo, pero lo oficiamos entre varios amigos suyos y yo, aunque parece ser que en la Mancha uno no está muerto de verdad si no hay cura.
De modo que privamos a la mayoría del populacho de su acto social preferido porque nadie se sabía la música que pusimos ni los poemas que leímos, pero aún así aplaudieron. Poca gente entendía porqué me abrazaba esa chica de aquella manera, delante de todo el mundo, con mi padre de cuerpo presente.
Toda esta película quedará grabada en los anales de la historia de mi pueblo (de veintemil habitantes) como la historia de un muerto sin cura con una hija sinvergüenza. Un circo igualmente, pero muy moderno.
en fin...
11 de marzo de 2007
el circo
7 de marzo de 2007
Al mar
Me imagino un cielo para mi padre y este es el mar deseado y desconocido de un hombre de tierra adentro que soñaba con el rumor de las olas. Siempre he pensado que es un hombre de mar, un pescador de espigas navegante de mares verdes plagados de bancos de uvas doradas. Mi padre es el amo de cualquier horizonte.
A primera vista parece que se ha ido, pero los navegantes nunca se van porque son de todos los lugares donde han fondeado, y así mi padre está en todas las sonrisas que nos repartió, en las historias contadas, en los pasos que dejó entre las viñas, en el corazon de todos los que lo queremos.
28 de febrero de 2007
Va por él
Tú me abandonarás en primavera,
cuando sangre la dicha en los granados
y el secadero, de ojos asombrados,
presienta la cosecha venidera.
Creerá el olivo de la carretera
ya en su rama los frutos verdeados.
Verterá por maizales y sembrados
el milagro su alegre revolera.
Tú me abandonarás. Y tan labriega
clareará la tarde en el ejido,
que pensaré: Es el día lo que llega.
Tú me abandonarás sin hacer ruido,
mientras mi corazón salpica y juega
sin darse cuenta de que ya te has ido.
(todo va bien... mi amor no me deja, no temo por los abrazos, no me he vuelto a deprimir... es solo que todo indica que también el cuerpo de mi padre se está extinguiendo y no puedo dejar de pensar en este poema. A él le gustan estos que hablan del campo. Va por él)
26 de febrero de 2007
Reportando desde la ventana
22 de febrero de 2007
Yo vuelvo a ser Yo
Me sigo notando en la boca el regusto a nostalgia. Creo que la culpa es de este inverno travestido de primavera que me confunde. Mi condición de animal superior me permite resistirlo físicamente –no como las procesionarias de los pinos que se pensaban en abril y han muerto todas de frío o ahogadas– pero la verdad es que anímicamente está siendo todo un reto.
Por la mañana el sol me despierta y me hace pensar que pierdo el tiempo yendo a trabajar, que pierdo la ocasión de darme un paseo entre los olivos y oler la hierba, porque hay pocas cosas más importantes que el olor de la hierba.
A pesar de todo hago acopio de docilidad y acabo obedeciendo a la parte más borrega de mi voluntad, consolándome al pensar que desde la ventana del despacho se ven palomas y cacatúas paseándose por las copas de los árboles. Mientras me despisto mirando los edificios de enfrente me vienen a la memoria todos los febreros, los marzos y los abriles que recuerdo como caravanas de nómadas llegados de países lejanos y desconocidos.
Aunque el maldito espejo se empeñe en llevarme la contraria, se que detrás de mis ojos se agolpan sueños cada vez mas luminosos y complejos, se atropellan historias futuras o simplemente inventadas, esperan a abrirse mil millones de besos bailarines como amapolas…
Ahora que Yo vuelvo a ser Yo me añoro mas que nunca.
20 de febrero de 2007
Supón que alguna noche,
alguna tarde, en algún momento,
mi aliento decide volar hasta ti.
No hay manera de evitar que mi aliento
se cuele bajo las rendijas de las puertas
o simplemente
se quede escondido en tu casa
cuando yo me vaya.
Supón que te espera
o te busca.
Supón que comienzas a sentir
como respiro a tres milímetros de ti,
como te sobrevuelo,
como me filtro entre tu piel y tu ropa,
como me convierto en un pequeño susurro caliente
y te recorro, y te reconozco...
Aunque yo durmiese
o estuviese despierta,
aunque estuviese muy lejos
mi aliento trazaría espirales sobre tus pechos,
se dormiría sobre tu vientre,
se escondería entre tu pelo y tus oídos...
Y es que no hay manera de sujetar mi aliento.
Es el calor que me brota al respirar.
El sonido de la vida que me hincha...
18 de febrero de 2007
Agua
La vida me moja los pies, resbala por mi cara, se derrama por todas partes y limpia el mundo.
A tu lado no llueve.
15 de febrero de 2007
no son horas
... de trastear con la plantilla del blog, de recorrer media provincia de vuelta a casa, a las tantas y con el número de historias que contar creciendo exponencialmente según voy contando historias.
A pesar de evitar el vino y el café, cuando pasan ciertas horas acabo perdiéndome, perdiendo el sueño, perdiendo el encabezado, y ganando buenas charlas.
(lo repararé en cuanto sepa)
12 de febrero de 2007
llegar tarde
Me guardo el puñado de latidos y olores que llevo en las manos dentro del bolsillo de la chaqueta porque las necesito para reemprender la rutina. Bostezo con pasión. Disimulo los latidos que se mueven dentro del bolsillo abrazando la mochila. Me daría tanta vergüenza que el resto de viajeros se diese cuenta de lo que estoy pensando...
Solo me faltaba que el viejo violinista del tren tocase El Bolero de Ravel con ese acento de los cárpatos para embobarme, pasarme la estación y llegar aún más tarde al trabajo.
11 de febrero de 2007
ese olor...
Reconozco los buenos momentos porque justo después de sentirme completamente feliz, me embarga la nostalgia de lo que ha sucedido hace una décima de segundo, porque ya siento que será irrepetible y que aunque haya instantes mejores siempre serán diferentes, nunca más será ahora.
Y así lo sentí aquella tarde de abril tan al sur, cuando el sol se bañaba y yo empezaba a ser libre de nuevo, o la mañana que hablaba con Y. mientras sonaba Cesaria Evora mirando el patio de manzana, o la noche que te declaré mi amistad eterna desnudas dentro de la piscina mientras mi corazón te suplicaba que nos fugásemos.
Quizá los reconozco porque mis ataques de nostalgia dulce casi siempre huelen a primavera, como hoy.
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