Pero hay una clase de gente, entre los que me cuento, que siempre intentan conseguir llegar al origen de los acontecimientos, para así poder predecirlos y evitarlos en una ocasión futura si son desagradables, o bien reproducirlos siempre que apetezca caso de generar buenos momentos, y buenos resultados.
Es inútil.
Es del todo inútil intentar parametrizar la vida para reconducirla, ni que sea lo mas mínimo, porque la vida no sería vida si no existiesen las sorpresas y los giros inesperados, sean buenos o malos: el efecto mariposa existe.
Todo lo que sucede, aún tonto y aparentemente irrelevante, cambia la vida de una manera u otra y es ridículo resistirse, y mucho mas calentarse la cabeza en plan: “si no hubiera tal... si hubiera cual...”
Me consuela que gracias a eso, puedo seguir probando y fallando, y que nada sea realmente definitivo. Que son las mismas provabilidades las que tengo de cagarla como de acertar de pleno.
Moraleja: que no se que narices hago comiéndome la cabeza de esta manera, si cualquier idiotez o mala casualidad me puede proporcionar la gloria o cubrirme de mierda, haga lo que haga.
Moraleja 2: para esta moraleja, tengo planeados próximos posts sobre la relatividad del punto de vista de quien valora si has llegado a la gloria, o te has cubierto de mierda, cosa la cual añade aún mas imprecisión al control de los sucesos.
Moraleja 3: encima, ya ni te cuento si nos ponemos a intentar evaluar el efecto que nuestra posible gloria, o cubrición de mierda puede tener en las vidas de los demás.
Moraleja Final (creo): es una auténtica lástima que no me acaben de entusiasmar los porros, porque, en base a la observación atenta de sujetos que los usan, puedo afirmar que liberan de comeduras de tarro coyunturales. Al menos por un ratillo, ¿no?



